Muere dos veces

Muere 2 vecesMuere la propia esencia y muere la ficticia realidad. Mueren los besos, las caricias, las palabras y los actos de bondad. Muere el ser amado y el propio ser. Muere el pasado y el futuro. Muere la comprensión y la justificación. Mueren las promesas y las propias ilusiones. Muere la amistad y el respeto lleno de necesidad. Mueren.

Muere el dolor y el rencor de quienes te quisieron siempre. Mueren las distancias y las diferencias. Mueren las expectativas y las buenas intenciones que no se ejecutaron. Mueren los años malos y los días sin corazón. Mueren.

Nace la realidad sin adornos ni argumentos. Nace la sonrisa, la complicidad y las buenas acciones. Nace la aceptación, la imperfección y el júbilo. Nace.

Renacen las amistades de siempre, la autoestima empolvada y el amor puro. Renacen.

Morir, nacer y renacer así andamos algunos por la vida, tratando de evolucionar sin romper corazones.

Carol De Abreu

 

Anuncios

Amor camuflajeado

El amor se quiebra en un corazón lleno de cicatrices camuflajeadas de fuerza e independencia. Reaparece el amor propio porque no le queda más remedio, debe sobrevivir a la soledad de quien necesita un abrazo, una caricia para sentirse vivo en otros planos.

Duro el amor que se tiene y no se da. Las puertas parecen estar abiertas, pero es solo una ilusión confesada por quien necesita el cariño que no obtiene ni de sí mismo.

Amores que se tienen y no se reconocen, disfrazados de química, pasiones y sexo no consumado. Discusiones, lejanías y sueños que no convergen en almas que parecen reconocerse pero que se quiebran en el camino.

Amor al fin y al cabo, imperfectos, necesarios, regalados y sufridos.

 

Carol

 

 

 

 

 

Amor al fin y al cabo, imperfectos, necesarios, regalados y sufridos.

Consejos llenos de rabia

hysterical-woman_1149-707Es interesante la forma como llegamos a sacar conclusiones escuchando a una vecina discutir, y no es porque tenga la intensión de oír esas conversaciones, es que no tengo otra opción. Cuando las paredes parecen más bien megáfonos, sucede esto. No veo novelas, pero escucho una en vivo y directo.

Gritarle a los seres queridos, para algunos, es su manera de demostrar cariño, preocupación; sobre todo si es una amiga o la mamá. Si el receptor de tal agresión verbal es la pareja, se trata más bien de una combinación de amor/odio que tarde o temprano termina en… varios resultados. Evidentemente un amor así, en cualquier tipo de relación, no es para nada saludable. Carente de autoestima, seguridad en sí mismo y de inteligencia emocional.

Escuchando a la señora dando consejos a gritos, me quedo pensando en su necesidad de ser escuchada y comprendida. No tengo idea de cómo fue su infancia, pero si de lo que vivió con su esposo que ahora es un ex. Aun cuando tengamos la razón en ciertos planteamientos, hay que admitir que no somos dueños de la verdad, que el otro tiene su interpretación de la realidad y que por ser diferente no es merecedor de maltrato.

A pesar de los gritos, la quieren de alguna manera. La vulnerabilidad e inseguridad de algunos, favorece el encuentro con personas controladoras que se tornan agresivas en su vocabulario (en el mejor de los casos) sintiendo el solicitante de un consejo, de alguna manera, un alivio por darle una solución que es mejor que la que ellos pensaron.

Gritarle a alguien, es dejar salir las propias frustraciones que no son reconocidas o aceptadas. El dolor de la propia equivocación, una que debería ser valorada como un aprendizaje, es trasladada al ser querido que busca una ayuda y que evidentemente, no sabe solucionar un problema por sus propios miedos. Si miedos. Porque el hecho de no atreverse a equivocarse es debido a esto.

Cuando estamos enojados con nosotros mismos, esa rabia se manifiesta de distintas formas y la vecina la usa para dar consejos cargados de mala adrenalina, órdenes, críticas y gritos que el mar, que se ve desde la casa, no se lleva.

Si tan solo cada ser humano se tomara el tiempo para entrar dentro de sí mismo y con auto comprensión perdonarse y mejorar, el mundo sería muy diferente.

Al final es solo una reflexión que solo me deja un mayor entendimiento del ser humano y de mi misma. Así que cuando sientas rabia hacia una persona o situación, pregúntate qué parte de ti mismo no te gusta. No somos moneda de oro para caerles bien a todos, pero al menos tratemos de ser respetuosos con la vida de los demás.

¡Te odio mamá!

No odio a la mía, todo lo contrario y de paso la extraño mucho por estar viviendo en otro país.

girl-1471048_1920Hace días vi una película donde una adolescente le decía a su madre que la odiaba. Padres separados, una mamá que trabaja demasiado y no le dedica la atención que merece una hija que anda enojada con la vida, y un padre que vive en otra ciudad, es granjero y no le sobra el dinero.

El odio es un sentimiento que en plena adolescencia puede aparecer con cierta frecuencia sobre todo en hogares rotos y es que es una edad muy difícil, llena de incomprensiones, inseguridades, vulnerabilidad y por supuesto, malos ejemplos. De este modo no es especialmente sorprendente odiar a uno de los padres, quizás con más frecuencia a la madre quien es la que generalmente le dedica más tiempo a la familia, y no es por poner al sexo  masculino como despreocupado (porque no es cierto) sino por la naturaleza protectora de la mujer.

Es de esperar que la mujer siempre sepa qué hacer para cuidar a los hijos y garantizar en alguna medida, una infancia feliz para que lleguen a ser adultos responsables; sin embargo, no nos olvidemos que somos humanas  y también nos equivocamos. La presión por ser una súper mujer llega a niveles irracionales y la presión para ser una excelente profesional no se sabe manejar en muchos casos.

Decirle a una madre ¡Te odio! es casi como asesinarla, sobre todo si está en un momento de su vida en donde casi nada parece funcionar. Cada persona expresa su amor de una forma particular según lo que aprendió o por lo que vio y no quiere repetir el patrón. Pero más allá del odio, hay una necesidad profunda de atención y evidentemente de amor que no se siente, que no se tiene. Lo natural es asumir que una madre ama a sus hijos, pero no siempre es así y unas tantas veces, el exceso de preocupación y control no es percibido, y menos en un adolescente, como un amor sincero y protector.

Odiar sin duda alguna es una palabra fuerte, agresiva, odiosa, intensa y que descalifica al otro por su incapacidad para comprender las necesidades que no son satisfechas y cuya conducta parece ir en contra del ideal de vida que tenemos. Aunque nos cueste oír esa palabra, debemos ir más allá del sentimiento que nos genera y buscarle el sentido más profundo a tal expresión.

Los llamados de atención vienen en distintas tonalidades así que es mejor que el odio lo veamos  a través del cristal para hallar su causa y reorientar nuestra forma de actuar.

Todos hemos pasado por la adolescencia y seguramente muchos han sentido en alguna ocasión que odian a sus padres. No nos quedemos en la superficie y empecemos por evaluar nuestro propio comportamiento.

Cambiemos internamente para que nuestro entorno cambie y eso implica asumir la responsabilidad de nuestros actos y no hacernos la victima.

¡Te odio mamá, te necesito y te amo!

 

Letras de Amor

red-artistic-hearts-collection_23-2147498277

¿Qué serían de las canciones sin un corazón roto,

con un cuerpo sin alma,

párpados secos,

ojos sin esperanza?

¿Es que acaso el romance existe solo después de una pérdida?

El amor que quema y destruye,

ese que nos llama a todos y muchos le abrimos la puerta sin preguntar.

Canciones que parecen existir por el abandono,

la muerte silenciosa del amor

que te hace caer en el abismo.

No te pierdas en letras tristes

que el amor necesita revivir, reiniciarse.

No creas en la desolación cantada bajo la noche oscura,

mejor canta bajo las estrellas,

llénate de ternura, de pasión;

arranca de la piel el dolor que te persigue,

déjalo atrás,

sal corriendo y olvídate de él.

El amor pide auxilio a través de su taquicardia.

Encuéntrate y recupera el amor,

que las canciones tristes abundan

y tú necesitas solo bailar con una melodía

que te desnude el alma con ternura

y el cuerpo con locura.

Solo ámate lo suficiente

y no permitas que otra canción triste de amor,

sea el retrato de tu vida.

No sé si serás tú…

funny-girl-celebrating-a-victory_1154-164

…el indicado

…el perfecto para mi

…el ideal

…el real

…el aventurero

…el fiel

…el honesto

…el asertivo

…el buen amigo

…el altruista

…el inocente

…el bonachón

…el saludable

…el buen hijo

…el buen padre

…el buen esposo.

Lo que sí sé es:

que aprendí a quererme sola,

a vivir en libertad,

a disfrutar la soledad,

que la vida se la hace uno mismo,

que se comparte sin obligación,

que se ama sin quedarse vacío,

que se puede ser asertivo

y quien te ama de verdad, respeta;

que una relación no es perder la independencia

pero tampoco no comprometerse,

que la vida es ahora,

el amor es ahora,

el cambio es ahora,

la comprensión es ahora,

la aceptación es ahora.

Que se puede ser espiritual

dentro de la realidad,

que ser sensible no es debilidad

como tampoco creer en las buenas intenciones de los demás.

Que puedo decir No,

que puedo alejarme de personas que no me hacen bien,

que puedo cerrar ciclos,

tocar puertas,

abrir ventanas,

soñar,

ayudar,

reír,

llorar,

enojarme,

pedir perdón,

perdonar,

cambiar,

y ser Feliz.

El miedo del Corazón

No hay ninguna duda, el corazón quiere amar de nuevo, pero de tanto equivocarse no está seguro si esta vez es en serio.

danbo-1863334_1920

 

Corazón que diste sin miedo

lo que no tenías para darte a ti misma.

Ilusiones de atardeceres cálidos y románticos que nunca llegaron.

Amor extremo de aquel que te quiebra,

te enferma, te opaca y te tira al fondo del pozo.

Nada más enfermizo que no quererse a sí mismo

para dejar el alma entera en los brazos

de quien solo buscaba un inversor ciego para sus sueños.

Ser egoísta es necesario.

El amor propio merece atención plena

pero no egoísta, justiciera y ególatra.

Y aparece alguien con su encanto,

sin miedo a dar caricias en los oídos,

comprensión a mis momentos de temor,

risas a mis tristezas;

pero la duda sigue allí,

esperando algún descuadre para atacar,

sin reflexión previa, sin evidencia, sin cordura.

El miedo aparece y el pensamiento tratando de ser optimista.

¿Y si es mentira?

Este corazón ya no aguanta más equivocaciones.

Sí, ya lo sé,

todo es aprendizaje.

Pero siempre quise creer en un amor sincero,

lleno de detalles, de dulzura y aventura juntos;

no compartidos con otra,

la que no soy yo,

la que no cumplió expectativas,

la que no supo ser fuerte para irse a tiempo,

la que creyó en promesas sin evidencias.

Y termino pidiendo disculpas a quien solo quiere amar.

Un corazón enojado, el mío

que quiere ser amado

dar amor sin miedo,

calor sin quemarse,

apoyo sin abusos,

canciones sin tequila.

Y él me muestra que si se puede.

Incrédula de a ratos,

emocionada por instantes

aterrada para completar el día.

Y me gustan los mensajes,

los besos a distancia,

las llamadas sorpresivas.

todo es tan lejano y a la vez tan real.

¿Y si no siento nada al verlo?

¿o lo siento todo?

¿y si solo es una ilusión de los dos?

No quiero perder el equilibrio que tanto me ha costado.

Aprendí a decir lo que no me gusta

y a veces soy injusta.

Quizás sean verdad sus palabras,

sus destellos de amor que me llegan a través del aire.

Quizás lo termine perdiendo,

porque un corazón con miedo

no siempre ve el verdadero amor que siempre buscó,

aquel de noches románticas con velas,

silencios que lo dicen todo,

risas sin sentido,

mirar el mismo horizonte con el mismo pensamiento,

llorar sin pena.

El miedo del corazón,

el peor de todos,

el de la no compañía

el del amor correspondido que no se acepta,

o no se cree,

da igual.

 

 

 

 

 

PIES

 

 

Talón, punta, talón

me paro;

talón, punta, talón,

rápido, rápido, rápido

el pasado me pisa,

el presenta se va

el futuro espanta.

 

Talón, planta, punta,

he parado.

 

Reflexiones, acciones

consecuencias.

 

 

Talón, punta, talón,

caminar pausado,

al borde de la cama llego

solo los talones reposan.

 

 

 

 

 

 

Odio…

model-1924000_1280… cuando el cerebro tiene la razón y el corazón se hace el pendejo.

Cuando la realidad la ves y aun te crees lo suficiente especial para que se interesen en ti, se arriesguen, dejen el miedo a un lado y rían contigo.

Odio tener la razón y no sacar de un solo tirón la frustración y la inocencia de creer que lo que se dijo y se llegó a demostrar, era solo un juego.

Juegos de adultos que parecen adolescentes. Evidentemente adolecen de responsabilidad.

Odio ese juego donde uno confía y el otro solo quiere un beso robado y saciar su calentura temporal. Vampiros de amor.

Odio perder parte de mi vida en reclamarme semejante estupidez.

¿Dónde quedó lo que me ha costado aprender?

La generalización se hace presente aunque sé que todos somos diferentes.

Pagan justos por pecadores y no estoy de acuerdo con eso. Pero lo hago. Simple protección.

No quiero escuchar halagos. No sé si creerlos. No porque me sienta poco merecedora o no me quiera lo suficiente. Quizás no los necesito como los necesité antes.

Frialdad en un corazón tierno. Un castigo. Sin maltratos. Solo la propia conciencia que ya no quiere errores. Pero la experiencia no te garantiza cero equivocaciones.

Comparas, criticas, te odias, te reclamas todo el día y cuando decides no sentir nada, vuelve el ciclo a repetirse una y otra vez. Una pesadilla que tiene consecuencias.

Algunos deberían venir con un tatuaje en la frente para que no nos acerquemos.

Y ni siquiera me gustaba.

El problema de estar sola tanto tiempo. No sabes si estás siendo dura, incrédula; si debes arriesgarte y sentir otra vez. Las buenas conversaciones pueden transformarse en poco tiempo solo en un beso que se quiere robar y más nada.

Hay que dejar que el tiempo pase. Y si en ese tiempo descubres que definitivamente no es lo que quieres, sal corriendo, bien lejos, a ver si el recuerdo de aquello que empezó como una ilusión no llegue a atraparte, te revuelva las tripas y te impida ver con claridad lo que vale la pena.

Controlar los pensamientos. Sí lo puedo hacer, pero entre tantas cosas que debo modificar, ya estoy agotada.

El amor, aquello que ansiamos, tememos, idolatramos, adornamos, peleamos, lloramos. Debe ser más simple. Si no fluye, no es. Si no hay correspondencia, no es. Si hay un juego macabro de hacerse el importante, no es. Si te hace llorar, no es. Si te agrede, no es.

¿Y sabes qué? Pasa el tiempo que sea necesario, queriéndote a ti misma. Así cuando llegue alguien que sus acciones no correspondan con sus palabras, te darás cuenta a tiempo, que no es. Y vuelve a salir corriendo.

MUJERES sin VALOR

beautiful-woman-with-butterflies_23-2147507523Las que deciden no ser madres: no tener los propios o ser madre de su pareja.

Las que deciden ser independientes.

Las que creen en la sinceridad, en ser asertivas siempre.

Las que prefieren un No a tiempo, que decirlo cuando es la única opción.

Las que se rehúsan a entrar en el juego de “hoy si te paro, mañana quien sabe”.

 

Las que no son adornos, ni trofeos, ni conquistas.

Las que creen en el amor verdadero y el compromiso.

Las que cuidan a los demás sin esperar reconocimiento.

Las que no se rinden a pesar de las cicatrices.

Las que no aceptan maltrato físico y emocional.

Las que respetan a los hombres y los aman con los ojos abiertos.

Las que no temen a pensar y actuar según sus propios valores.

Las que sueñan y creen que lo pueden lograr.

Las madres solteras.

Las lesbianas.

Las no creyentes en ninguna religión.

Las gorditas.

Las amas de casa.

Las que limpian las casas de los demás.

Las que no tienen tiempo o dinero para estar arregladas como modelos de portada de revista.

Las que no tienen educación.

Las que no saben cocinar.

Las que no trabajan.

Las que trabajan demasiado.

Las deprimidas.

Las solteras que viven con gatos o con sus padres.

Las que viven solas

Y tantas otras más.

Para algunos hombres y seguramente para unas cuantas mujeres a quienes les cuesta aceptar su realidad llena de miedos, estas mujeres no son valiosas. Afortunadamente una mujer que se valora, no se aparta del hombre, lo acepta, puede comprenderlo, amarlo pero sin poner debajo de la alfombra su autoestima.

No creo en los extremos, ni machismo ni feminismo. Creo en el equilibrio, el complemento, el respeto y el crecimiento personal. Porque ¿cómo lograr cambios en la sociedad si no somos capaces de enfrentarnos a nosotros mismos con amor y respeto y descubrir qué es lo que verdaderamente queremos de esta vida que dura lo que tiene que durar?

Seamos fuertes pero sensibles, preguntemos en vez de asumir e imaginar, aceptemos las diferencias, dejemos ir si no nos conviene, amemos y dejemos que nos amen, enfrentemos nuestros miedos, ayudemos, seamos mejores y vivamos en el presente.