No sé si serás tú…

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…el indicado

…el perfecto para mi

…el ideal

…el real

…el aventurero

…el fiel

…el honesto

…el asertivo

…el buen amigo

…el altruista

…el inocente

…el bonachón

…el saludable

…el buen hijo

…el buen padre

…el buen esposo.

Lo que sí sé es:

que aprendí a quererme sola,

a vivir en libertad,

a disfrutar la soledad,

que la vida se la hace uno mismo,

que se comparte sin obligación,

que se ama sin quedarse vacío,

que se puede ser asertivo

y quien te ama de verdad, respeta;

que una relación no es perder la independencia

pero tampoco no comprometerse,

que la vida es ahora,

el amor es ahora,

el cambio es ahora,

la comprensión es ahora,

la aceptación es ahora.

Que se puede ser espiritual

dentro de la realidad,

que ser sensible no es debilidad

como tampoco creer en las buenas intenciones de los demás.

Que puedo decir No,

que puedo alejarme de personas que no me hacen bien,

que puedo cerrar ciclos,

tocar puertas,

abrir ventanas,

soñar,

ayudar,

reír,

llorar,

enojarme,

pedir perdón,

perdonar,

cambiar,

y ser Feliz.

El miedo del Corazón

No hay ninguna duda, el corazón quiere amar de nuevo, pero de tanto equivocarse no está seguro si esta vez es en serio.

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Corazón que diste sin miedo

lo que no tenías para darte a ti misma.

Ilusiones de atardeceres cálidos y románticos que nunca llegaron.

Amor extremo de aquel que te quiebra,

te enferma, te opaca y te tira al fondo del pozo.

Nada más enfermizo que no quererse a sí mismo

para dejar el alma entera en los brazos

de quien solo buscaba un inversor ciego para sus sueños.

Ser egoísta es necesario.

El amor propio merece atención plena

pero no egoísta, justiciera y ególatra.

Y aparece alguien con su encanto,

sin miedo a dar caricias en los oídos,

comprensión a mis momentos de temor,

risas a mis tristezas;

pero la duda sigue allí,

esperando algún descuadre para atacar,

sin reflexión previa, sin evidencia, sin cordura.

El miedo aparece y el pensamiento tratando de ser optimista.

¿Y si es mentira?

Este corazón ya no aguanta más equivocaciones.

Sí, ya lo sé,

todo es aprendizaje.

Pero siempre quise creer en un amor sincero,

lleno de detalles, de dulzura y aventura juntos;

no compartidos con otra,

la que no soy yo,

la que no cumplió expectativas,

la que no supo ser fuerte para irse a tiempo,

la que creyó en promesas sin evidencias.

Y termino pidiendo disculpas a quien solo quiere amar.

Un corazón enojado, el mío

que quiere ser amado

dar amor sin miedo,

calor sin quemarse,

apoyo sin abusos,

canciones sin tequila.

Y él me muestra que si se puede.

Incrédula de a ratos,

emocionada por instantes

aterrada para completar el día.

Y me gustan los mensajes,

los besos a distancia,

las llamadas sorpresivas.

todo es tan lejano y a la vez tan real.

¿Y si no siento nada al verlo?

¿o lo siento todo?

¿y si solo es una ilusión de los dos?

No quiero perder el equilibrio que tanto me ha costado.

Aprendí a decir lo que no me gusta

y a veces soy injusta.

Quizás sean verdad sus palabras,

sus destellos de amor que me llegan a través del aire.

Quizás lo termine perdiendo,

porque un corazón con miedo

no siempre ve el verdadero amor que siempre buscó,

aquel de noches románticas con velas,

silencios que lo dicen todo,

risas sin sentido,

mirar el mismo horizonte con el mismo pensamiento,

llorar sin pena.

El miedo del corazón,

el peor de todos,

el de la no compañía

el del amor correspondido que no se acepta,

o no se cree,

da igual.

 

 

 

 

 

PIES

 

 

Talón, punta, talón

me paro;

talón, punta, talón,

rápido, rápido, rápido

el pasado me pisa,

el presenta se va

el futuro espanta.

 

Talón, planta, punta,

he parado.

 

Reflexiones, acciones

consecuencias.

 

 

Talón, punta, talón,

caminar pausado,

al borde de la cama llego

solo los talones reposan.

 

 

 

 

 

 

Odio…

model-1924000_1280… cuando el cerebro tiene la razón y el corazón se hace el pendejo.

Cuando la realidad la ves y aun te crees lo suficiente especial para que se interesen en ti, se arriesguen, dejen el miedo a un lado y rían contigo.

Odio tener la razón y no sacar de un solo tirón la frustración y la inocencia de creer que lo que se dijo y se llegó a demostrar, era solo un juego.

Juegos de adultos que parecen adolescentes. Evidentemente adolecen de responsabilidad.

Odio ese juego donde uno confía y el otro solo quiere un beso robado y saciar su calentura temporal. Vampiros de amor.

Odio perder parte de mi vida en reclamarme semejante estupidez.

¿Dónde quedó lo que me ha costado aprender?

La generalización se hace presente aunque sé que todos somos diferentes.

Pagan justos por pecadores y no estoy de acuerdo con eso. Pero lo hago. Simple protección.

No quiero escuchar halagos. No sé si creerlos. No porque me sienta poco merecedora o no me quiera lo suficiente. Quizás no los necesito como los necesité antes.

Frialdad en un corazón tierno. Un castigo. Sin maltratos. Solo la propia conciencia que ya no quiere errores. Pero la experiencia no te garantiza cero equivocaciones.

Comparas, criticas, te odias, te reclamas todo el día y cuando decides no sentir nada, vuelve el ciclo a repetirse una y otra vez. Una pesadilla que tiene consecuencias.

Algunos deberían venir con un tatuaje en la frente para que no nos acerquemos.

Y ni siquiera me gustaba.

El problema de estar sola tanto tiempo. No sabes si estás siendo dura, incrédula; si debes arriesgarte y sentir otra vez. Las buenas conversaciones pueden transformarse en poco tiempo solo en un beso que se quiere robar y más nada.

Hay que dejar que el tiempo pase. Y si en ese tiempo descubres que definitivamente no es lo que quieres, sal corriendo, bien lejos, a ver si el recuerdo de aquello que empezó como una ilusión no llegue a atraparte, te revuelva las tripas y te impida ver con claridad lo que vale la pena.

Controlar los pensamientos. Sí lo puedo hacer, pero entre tantas cosas que debo modificar, ya estoy agotada.

El amor, aquello que ansiamos, tememos, idolatramos, adornamos, peleamos, lloramos. Debe ser más simple. Si no fluye, no es. Si no hay correspondencia, no es. Si hay un juego macabro de hacerse el importante, no es. Si te hace llorar, no es. Si te agrede, no es.

¿Y sabes qué? Pasa el tiempo que sea necesario, queriéndote a ti misma. Así cuando llegue alguien que sus acciones no correspondan con sus palabras, te darás cuenta a tiempo, que no es. Y vuelve a salir corriendo.

MUJERES sin VALOR

beautiful-woman-with-butterflies_23-2147507523Las que deciden no ser madres: no tener los propios o ser madre de su pareja.

Las que deciden ser independientes.

Las que creen en la sinceridad, en ser asertivas siempre.

Las que prefieren un No a tiempo, que decirlo cuando es la única opción.

Las que se rehúsan a entrar en el juego de “hoy si te paro, mañana quien sabe”.

 

Las que no son adornos, ni trofeos, ni conquistas.

Las que creen en el amor verdadero y el compromiso.

Las que cuidan a los demás sin esperar reconocimiento.

Las que no se rinden a pesar de las cicatrices.

Las que no aceptan maltrato físico y emocional.

Las que respetan a los hombres y los aman con los ojos abiertos.

Las que no temen a pensar y actuar según sus propios valores.

Las que sueñan y creen que lo pueden lograr.

Las madres solteras.

Las lesbianas.

Las no creyentes en ninguna religión.

Las gorditas.

Las amas de casa.

Las que limpian las casas de los demás.

Las que no tienen tiempo o dinero para estar arregladas como modelos de portada de revista.

Las que no tienen educación.

Las que no saben cocinar.

Las que no trabajan.

Las que trabajan demasiado.

Las deprimidas.

Las solteras que viven con gatos o con sus padres.

Las que viven solas

Y tantas otras más.

Para algunos hombres y seguramente para unas cuantas mujeres a quienes les cuesta aceptar su realidad llena de miedos, estas mujeres no son valiosas. Afortunadamente una mujer que se valora, no se aparta del hombre, lo acepta, puede comprenderlo, amarlo pero sin poner debajo de la alfombra su autoestima.

No creo en los extremos, ni machismo ni feminismo. Creo en el equilibrio, el complemento, el respeto y el crecimiento personal. Porque ¿cómo lograr cambios en la sociedad si no somos capaces de enfrentarnos a nosotros mismos con amor y respeto y descubrir qué es lo que verdaderamente queremos de esta vida que dura lo que tiene que durar?

Seamos fuertes pero sensibles, preguntemos en vez de asumir e imaginar, aceptemos las diferencias, dejemos ir si no nos conviene, amemos y dejemos que nos amen, enfrentemos nuestros miedos, ayudemos, seamos mejores y vivamos en el presente.

El show está por concluir

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Algunas máscaras se caen

ya están corroídas,

vencidas.

El pasado cobra vida,

afirma, reafirma y concluye.

El presente, por instantes

queda estático,

solo el dolor te regresa

desde una nueva perspectiva.

La intuición,

esa silenciosa amiga

a quien no le haces caso

y a quien prometes respetar

cuando aparezca

ella es la culpable de tu sufrimiento.

Amores que nunca fueron,

amigos que siempre estuvieron,

en los pensamientos omitidos

y no te diste cuenta;

aparecen de la nada

y te dan la libertad tan añorada,

la verdad que intuías

pero preferiste creer en palabras

y no en acciones,

como todos.

Vivimos de ilusiones

la realidad solo aparece

cuando el resultado no te gusta.

Ya estabas avisado

¿recuerdas?

Sí, la intuición.

Máscaras de protección,

para el miedo sobretodo.

Tú propia máscara

la de no aceptarte,

la de continuar en el camino del sufrimiento.

Nos han acostumbrado a él,

sin cuestionarlo,

sin tener el valor de admitir

que el amor real no duele.

La verdad sabe cuándo aparecer,

cuando estás listo,

cuando duele menos,

cuando ya lo puedes aceptar.

te libera,

te revuelve las tripas,

bailas,

sales al mundo a experimentar,

pero esta vez,

con sabiduría,

pero con la certeza de que ahora,

si no es,

decides irte

sin pena,

y con libertad.

Benditas las máscaras que se caen,

Veamos el show completo

con los propios ojos,

sin máscaras,

y seamos libres

para poder cambiar,

creer,

seguir,

y ser feliz

(aunque estemos muertos de miedo).

 

Buscando una lágrima

attractive-1867127_1920Escuchando a la banda “Hombres G” me quedé reflexionando sobre ese amor romántico que duele y busca reconfortar el corazón con las lágrimas de quien se ha ido.

Hemos aceptado sin dudar que el amor también es eso: sufrir por el otro cuando debería ser todo lo contrario. La vida nos pone retos personales y profesionales y ellos traen consigo obstáculos, frustraciones, miedos pero también logros. Si bien es cierto que llorar es saludable, sufrir por amor no.

A todos nos encantan las canciones de amor. Sentimientos intensos que a veces van más allá de la razón, desgarran el alma y nos hacen sentir “vivos”. Después de haberlo vivido, he llegado a la conclusión que más que sentirnos vivos, estamos rotos. Quien ama de manera saludable, quien tiene un concepto amoroso de sí mismo; quien es capaz de aceptar su equivocación, disculparse y enmendar la situación (si es que se puede) no saca lágrimas, pone en práctica su empatía, asertividad y está dispuesto a aprender y crecer con su pareja.

Herimos sin querer y otros queriendo, sin ponernos a pensar qué estamos sintiendo realmente, cómo nos estamos evaluando, dónde han quedado nuestros sueños, qué queremos de una relación. Las carencias siempre salen a flote cuando la etapa del enamoramiento, de la perfección ha pasado. ¿Y entonces? ¿En qué parte del camino nos hemos perdido? Tendemos a adornar al otro como nuestro árbol de navidad, donde todo es bonito, controlado y perfecto. Es tal cual como hemos soñado, lo hemos construido a la perfección. Pero se nos olvida que también somos imperfectos, que el árbol tiene sus defectos y que si no lo aceptamos como es y objetivamente evaluamos si es lo que realmente queremos, ese árbol donde hemos puesto todos nuestros sueños (craso error) se ha secado.

Una lágrima, tan pequeña y sutil, tan sentida y tan alejada de la paz interior. Lágrimas de dolor, de la pérdida, del desamor, de la lejanía, de lo que no se da, de lo que fue y no volverá. Lágrimas de amores que se van alejando tan despacio que no nos damos cuenta. Lágrimas con expectativas pero sin realidades.

Amar no es sufrir, es seguir siendo quienes somos pero con el trabajo diario de ser mejores con nosotros mismos y para con el otro.

Que las lágrimas sean compartidas cuando ambos descubran que están con la persona correcta que te ama en la realidad y no en sus sueños.

Y al escribir este post, mis lágrimas quieren salir por cada día descubrir lo que he aprendido sobre el amor, aunque aún no haya llegado.

Labios latinos

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Labios jugosos para besar, esos que parecen dejar el alma en cada beso. Labios llenos de pasiones, misterios y secretos. Tan anhelados. Pura expectativa.

Y es que el grosor de los labios no está asociado a lo que transmites en cada beso. El amor se abre a plenitud independientemente del tamaño de aquello con que tantas veces soñamos.

Al igual que las palabras bonitas llenas de sentimientos, el beso honesto, el arrebatado, el del “te amo”, no sale de labios perfectamente proporcionados como los de muchos hombres latinos que tanto nos gustan. Una ilusión creer que a mayor tamaño mejor es el beso.

Alma, llénate de amor sin miedo y lléname de besos que permanezcan como recuerdos llenos de un te quiero por sobre todas las cosas.

Así que no te fijes en el grosor de los labios, sino de las palabras y sentimientos que de ellos salen sin temor.

¡Eso es problema tuyo!

Tendemos a llegar a una conclusión cuando una situación tiene ciertas características, y es normal porque necesitamos tomar decisiones y sentirnos protegidos. Al menos es lo que esperamos obtener, pero la realidad no siempre es esa.

coloured-woman-avatars_1107-83Cuando recibimos atenciones, detalles y empatía, ojos iluminados y atracción nuestras experiencias previas nos dan el indicativo de que le gustamos a la otra persona y que al compartir con frecuencia, podría terminar en una relación de pareja. Lo cierto es que hay algunos que actúan sin tener en mente ese resultado. ¿Conclusiones de mujeres? Quizás con mayor probabilidad. Aún en estos tiempos donde la independencia y libertad están siendo ejecutadas al margen de cualquier tipo de compromiso, algunas creemos que ese comportamiento podría concluir en una relación amorosa basada en el respeto mutuo, la comunicación asertiva, el crecimiento personal y el apoyo. Para algunos ese acercamiento lleno de interés y regalos que quedaron en palabras solo es un juego, un trato indiferenciado hacia las mujeres objeto de su atracción pero sin la posibilidad (para ninguna de ellas) de ser la “elegida”.  Afortunadamente, nosotras también elegimos.

Razones para este tipo de conducta, varias. Esas razones son solo hipótesis que a menudo no estamos seguras de que se confirmen porque la posibilidad de una conversación genuina es evitada a toda costa y si logras tenerla, la respuesta con la que te puedes encontrar es: “Eso es problema tuyo” o peor aún: “Yo soy así con todas mis amigas”. Consciente o inconscientemente, la realidad del ejecutor de tales alabanzas no es afrontada con aplomo. ¿Miedo? ¿Inseguridad? ¿Fracaso? ¿Divorcio? ¿Infidelidad? ¿Todas las mujeres son iguales? ¿Inmadurez? Al final creo que todo se resume en miedo a no pasar de nuevo por el dolor de una separación o pérdida. Y de esta forma nos cruzamos con personas que nos hacen reafirmar lo que queremos, lo que no, ser asertivas, alejarse y por supuesto lleva su cuota de rabia, tristeza o decepción dependiendo del grado de ilusión.

Todos estamos expuestos en esta vida. Todos queremos amor pero algunos no están dispuestos a entregarlo porque el pasado les pesa demasiado. Algunos nos entusiasmamos, confiamos y nos dejamos llevar pero con los ojos abiertos y afortunadamente nos permite ser asertivos y terminar con nuestra ilusión apoyada en el pasado. Los tiempos han cambiado y hay que aceptarlo. Esto no significa necesariamente que nuestros valores sean sacrificados. La bondad de un corazón dispuesto a dar con sinceridad debe mantenerse a pesar de los miedos, los desencantos y los cambios.

Hay relaciones que solo son para un ratico y de vez en cuando, amigos con derecho consensuado y todo el mundo contento. Hasta allí todo bien. ¿Pero qué pasa cuando uno de los dos se empieza a enamorar? El pacto tácito o explícito para nadie es desconocido, pero ¿cómo se hace cuando el corazón quiere más, cuando compartes experiencias que quieres prolongar en el tiempo pero que no se puede? Un riesgo, como todo en la vida. La comunicación oportuna siempre logrará atajar la situación y evitar daños mayores. El problema precisamente es ese: ser asertivo. Porque hay que reconocer que muchas veces sabemos la respuesta pero alejarse, no siempre es fácil, diría más bien que es bien difícil.

Y así se nos pasa la vida entre ilusiones, “eso es problema tuyo”, comportamientos con consecuencias que no se piensan o no importa, generalizaciones que hacen daño, que evitan a toda costa el encuentro de un amor verdadero con todos los riesgos que implica.

La verdad es que prefiero creer en el amor, tener una ilusión que se transforme en realidad, afrontar los miedos, tener un compromiso el tiempo que dure la relación (porque estamos claros que no hay garantía del para siempre), no jugar con los sentimientos del otro, prometer lo que no puedo cumplir, crecer juntos, valorar la independencia responsable y madura.

Quiero que las mariposas en el estómago circulen hasta el cerebro para tener una vida amorosa equilibrada. Volver a creer en el amor a veces es una tarea difícil y eso…

… es problema mío.

El diciembre de muchos

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¿Qué escribir en esta época del año lleno de las famosas emociones encontradas? Inicios que no se consolidan, relaciones consolidadas que no se ven, amores platónicos unilaterales que no se manifiestan, una nacionalidad prestada y otra propia que parece muy lejana, familia que solo ves a través de la tecnología, costumbres de dos países que te hacen engordar; nuevos retos, gente espectacular, una ciudad llena de luces, música y sonrisas.

Y se termina el año con sorpresas, reflexiones y reconocimiento propio. Al final, te das cuenta que los seres queridos son lo más importante que tienes en la vida. La calidez y un abrazo sincero, saber que cuentas con ellos siempre (a pesar de tus locuras), la comida de los padres, las risas de los sobrinos, los tragos con los amigos que siempre están allí a pesar de la diferencia de horario. Valorar las experiencias más que las posesiones. Cultivar la fe, reconocer que la tristeza aparece de vez en cuando y hay que vivirla sin miedo. Recuperarse, sonreír, ayudar al desconocido, cantar, ver el arcoíris, asustarse con las tormentas hasta quedarse dormido. El frío, la nieve, el vino, impermeables, turistas, castañas asadas, poncha y bolo de mel. Todo reunido en una ciudad que para algunos es aburrida pero para mí es motivo de sonrisas todos los días.

La navidad para cada quien tiene un significado particular. Yo, aprendiendo a vivir en el presente con fe en el futuro, apreciando el regalo de cada día aunque a veces solo me quedo pensando a quienes tengo lejos. Pero sin duda alguna, es un mes para reconciliarse con los propios sueños, comprender que cada quien tiene su lucha interna y que tener fe y autoestima da buenos resultados.

¡Feliz diciembre!